¿Tu organización controla realmente la ejecución de sus procesos?

Cuando hablamos de la ejecución de procesos dentro de una organización, surgen preguntas recurrentes como:

  • ¿Cómo puedo saber en qué punto está esto?
  • ¿Cómo puedo asegurar que, especialmente en procesos manuales, se trabaja realmente como hemos definido y documentado?
  • ¿A quién le corresponde actuar ahora?
  • ¿Por qué lleva tantos días bloqueada una ejecución?
  • ¿Qué necesita para avanzar?
  • ¿Por qué se producen tantos errores sin saber exactamente dónde se originan?

Estas preguntas suelen llevar a un uso excesivo de correos electrónicos, llamadas y plataformas como Teams, con el típico “déjame que pregunte”.

Y ahí está el problema de partida: podemos tener procesos perfectamente documentados e incluso correctamente modelados y, aun así, no ser capaces de controlar su ejecución real.

Porque una cosa es saber cómo debe funcionar un proceso y otra muy distinta saber qué está ocurriendo mientras se ejecuta, comprobar si realmente se está siguiendo lo definido y poder actuar cuando algo se desvía.